Cada cinco años aproximadamente el consejo de la Unión Europea expide una normativa actualizada que obliga a los miembros de la UE a reducir en un determinado porcentaje las emisiones de gases de efecto invernadero, material particulado y óxidos de nitrógeno, entre otros contaminantes causados por el sector de transporte (sin importar el combustible que se use).

Esas normatividades llevan el nombre de EURO siendo la última la llamada EURO 6 o VI (número arábigo para vehículos ligeros y romano para vehículos pesados).

Desde la Federación Nacional de Biocombustibles queremos que usted conozca más sobre este estándar que en la actualidad centra la atención de las conversaciones sobre la renovación de la flota de Transmilenio en Bogotá. Por una conversación Informada.

Inicio de la batalla contra la contaminación

Desde 1988 empieza un proceso de investigación en la Unión Europea respecto a la normativa referente a los límites máximos de emisiones contaminantes que salen por el tubo de escape de los vehículos (automóviles, camiones, autobuses, de gasolina y diésel entre otros). Desde entonces, la norma ha evolucionado en cada segmento de manera diferente, siendo cada vez, más exigente.

Fue en 1992 cuando se instauró la norma EURO en los países miembros de la Unión Europea, se agruparon una serie de requisitos de emisiones para los motores que en principio eran voluntarios y, para su cumplimiento, se hicieron pactos con los productores de vehículos y motores. Sin embargo, al no lograrse las metas propuestas, a partir del 2008 estas normas se hicieron obligatorias y desde entonces han venido evolucionando hacia estándares cada vez más exigentes, impulsando así importantes avances en el desarrollo de motores, sistemas de control de gases y mejoras en los combustibles, pues el propósito de las normas Euro es reducir al mínimo o eliminar, de ser posible, la contaminación atmosférica producida por las fuentes móviles.